Wi-Fi 8: el estándar que prioriza la estabilidad antes que velocidad
La nueva generación de conectividad inalámbrica busca reducir microcortes, mejorar el roaming y ofrecer conexiones más confiables en entornos exigentes.
- Volanta: Tecnología
El próximo estándar de conectividad inalámbrica ya tiene nombre: Wi-Fi 8. Identificado técnicamente como IEEE 802.11bn, este desarrollo aún en proceso no apunta a romper récords de velocidad, sino a resolver uno de los principales problemas del Wi-Fi actual: la inestabilidad en escenarios reales, con muchos dispositivos, interferencias y usuarios en movimiento.
A diferencia de sus antecesores, Wi-Fi 8 es considerado un estándar de Ultra High Reliability, diseñado para ofrecer conexiones más predecibles y con menor latencia sostenida. Su foco está puesto en reducir microcortes, caídas momentáneas y degradaciones del servicio que afectan especialmente a aplicaciones sensibles como videollamadas, gaming online, realidad aumentada o sistemas industriales.
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Uno de los pilares técnicos del nuevo estándar es la coordinación avanzada entre puntos de acceso. En lugar de operar de forma aislada, los routers podrán intercambiar información y tomar decisiones conjuntas para optimizar el uso del espectro y minimizar interferencias. Esto permitirá transiciones más suaves entre access points y una experiencia más estable cuando el usuario se desplaza dentro de un mismo espacio.
Wi-Fi 8 no introduce nuevas bandas ni promete grandes saltos en velocidad máxima, que se mantiene en las frecuencias de 2.4, 5 y 6 GHz. La mejora está en la confiabilidad: menor pérdida de paquetes, mejor desempeño con señal débil y mayor estabilidad bajo alta carga. La especificación final se espera para 2028 y, en una primera etapa, estará orientada a entornos empresariales y críticos, mientras que para el hogar Wi-Fi 6 y Wi-Fi 7 seguirán siendo suficientes por varios años.

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