"No es prohibir, es acompañar": remarcó Natalia Jiménez Terán sobre el UPD
La psicopedagoga advirtió que la prohibición del UPD suele alentar conductas de riesgo y propuso que las familias y escuelas trabajen en acuerdos previos para transformar el festejo en una celebración sana.
- Volanta: Prevención
La especialista explicó en Radio del Plata Tucumán que el Último Primer Día (UPD) se consolidó desde aproximadamente el año 2010 como un ritual donde los adolescentes celebran el cierre de su etapa escolar la noche previa al inicio de clases. Advirtió que el núcleo de este festejo consiste en no dormir, lo que suele derivar en el consumo de alcohol y otras sustancias, una situación que se ha visto potenciada por la influencia de las redes sociales. Para Terán, el problema no es la celebración en sí, la cual deja recuerdos valiosos del fin de la secundaria, sino el "cómo" se lleva a cabo y los peligros de que los jóvenes lleguen alcoholizados a las instituciones educativas.
Respecto a la conducta de los jóvenes, la psicopedagoga sostuvo que no buscan ponerse en riesgo por simple decisión individual, sino por una profunda necesidad de pertenecer al grupo en una etapa de alta vulnerabilidad. Señaló que se trata de personas con un "cerebro que todavía está en desarrollo" y con situaciones emocionales frágiles, lo que los vuelve más permeables a copiar comportamientos grupales peligrosos. Por este motivo, remarcó que la respuesta de los adultos no debe ser el pánico ni el abandono de la tutela, sino una presencia constante que brinde contención y límites trabajados con anterioridad.
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Terán criticó el lenguaje de la prohibición absoluta, asegurando que esta postura suele ser contraproducente porque "lo que es prohibido alienta mucho más" el deseo de los adolescentes. En su lugar, propuso que las comunidades educativas y las familias generen "actas acuerdo" para prevenir estas situaciones, involucrando a los propios chicos en la organización de festejos de otra índole que no requieran del consumo de sustancias. Advirtió además la urgencia de empezar a trabajar este tema con responsabilidad, ya que existe la posibilidad de que el fenómeno se extienda incluso a los alumnos de nivel primario debido a la difusión masiva en internet.
Finalmente, para los padres que deben lidiar con el festejo de manera inmediata, la experta recomendó supervisar la celebración y evitar que los hijos cumplan el objetivo de pasar directamente de la fiesta a la escuela sin descanso. Sugirió que una estrategia efectiva es buscarlos unas horas antes para que tengan tiempo de dormir y desayunar, garantizando que lleguen a la institución en condiciones físicas y mentales adecuadas. En conclusión, afirmó que la clave reside en reemplazar el miedo por la "presencia" del adulto, transformando un evento que genera angustia en una transición mucho más saludable para toda la comunidad.

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