Miles de venezolanos se concentran en el obelisco para celebrar la caída de Nicolás Maduro
Entre banderas tricolores, música típica y bailes, el microcentro se tiñó de un fuerte sentimiento de liberación.
- Volanta: Buenos Aires
El centro de la Ciudad de Buenos Aires se transformó este sábado en el epicentro de una celebración histórica para la comunidad venezolana residente en Argentina. Luego de conocerse la noticia sobre la operación militar estadounidense que derivó en la captura de Nicolás Maduro, cientos de ciudadanos del país caribeño se volcaron a las calles para manifestar su alegría.
El punto de encuentro fue, como es costumbre en las grandes gestas, el Obelisco porteño, donde el clima de fiesta y esperanza marcó el pulso de la tarde.
La convocatoria, que comenzó a gestarse de manera espontánea a través de las redes sociales desde la madrugada, citó a los manifestantes a partir de las 17 horas. Entre banderas tricolores, música típica y bailes, el microcentro se tiñó de un fuerte sentimiento de liberación. Como parte de los homenajes previstos para el anochecer, se espera que tanto el Obelisco como el Puente de la Mujer, en Puerto Madero, se iluminen con el amarillo, azul y rojo en honor a la nación caribeña.
Relatos del exilio y el sueño del regreso
Detrás de la música y los aplausos, la movilización estuvo cargada de historias personales marcadas por el desarraigo y la lucha por sobrevivir lejos de casa. Una mujer, visiblemente emocionada, relató su experiencia tras casi una década en el país: “Estoy feliz. Estoy en la Argentina hace ocho años. Vine porque había plata y porque en Venezuela no había comida para comprar. Me trajo mi esposo y llegué con mis hijos”. Su testimonio refleja la realidad de miles que debieron huir de la crisis humanitaria.
Otra de las asistentes recordó lo difícil que fue adaptarse a una nueva vida, mencionando que “el cambio fue duro, sobre todo por el clima y la cultura. Costó mucho”. Sin embargo, la mirada ahora está puesta en el futuro y en la posibilidad de una reconstrucción nacional. Con una mezcla de cautela y optimismo, la misma mujer agregó: “Tengo mucha expectativa. No sé si esto es lo mejor o no, pero algún cambio tenía que haber. Yo viví en otra Venezuela y quiero que ahora sea mejor que la que hay ahora”.
Un futuro de reconstrucción y el eco de la paz
El sentimiento de victoria se extendió también entre los más jóvenes, quienes ya vislumbran el inicio de una nueva etapa política y social. Uno de los presentes destacó la importancia de la unión entre quienes permanecieron en la isla y los que emigraron: “Vamos a vivir una transición hermosa. En Venezuela quedó mucha gente que sigue luchando desde hace muchos años. Junto a ellos y los que vinimos a vivir afuera vamos a volver a construir el país”.
La jornada también estuvo impregnada por el pensamiento de la dirigencia opositora. Entre los carteles que poblaron la Plaza de la República, se destacó una frase que Ana Corina Sosa, hija de la líder María Corina Machado, pronunció al aceptar el Premio Nobel de la Paz en nombre de su madre: “La paz es, en última instancia, un acto de amor”. Esta consigna sintetizó el pedido de justicia y armonía que sobrevoló la manifestación.
La noticia, que para muchos llegó en las primeras horas del día, fue recibida como un hito personal. “Me llamaron y fue mejor que vivir un cumpleaños y un Año Nuevo juntos”, aseguró un hombre mientras se sumaba a los cánticos. Entre lágrimas de alivio y abrazos compartidos, la frase que más resonó en el aire porteño fue una sola: “Nunca perdimos la fe, ahora somos libres”.

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