El “señor de los cubanitos” volvió al corazón del microcentro tucumano
La Municipalidad rindió homenaje a Don Rojas, el vendedor que repartió dulzura y sonrisas durante más de medio siglo en San Miguel de Tucumán.
- Volanta: Recuerdo eterno
El “señor de los cubanitos” volvió al centro tucumano, esta vez convertido en arte. La Municipalidad de San Miguel de Tucumán inauguró una escultura en homenaje a Carlos Oscar Rojas, el vendedor que durante décadas se ganó el cariño de los tucumanos con su traje impecable, su moño rojo y su eterna sonrisa.
El homenaje se realizó este miércoles por la tarde en la peatonal Muñecas, entre Mendoza y San Martín, donde Don Rojas solía ofrecer sus tradicionales cubanitos rellenos de dulce de leche. A un año de su partida, los vecinos volvieron a reunirse en torno a su figura, ahora inmortalizada en una obra que busca reflejar su humildad, su constancia y su inconfundible presencia en las calles del microcentro.
En un gesto cargado de nostalgia, se repartieron cubanitos entre los presentes, como en aquellos años en que su figura era parte inseparable del paisaje urbano.
La obra fue realizada por Celeste Rojas y Jacob Paz, quienes trabajaron durante meses recopilando imágenes y recuerdos. “Queríamos que esta escultura sea un monumento al trabajo y a la gente sencilla que hace grande a Tucumán”, explicó Paz.
El legado de Don Rojas
Entre los asistentes estuvo Jorge Farías, a quien el vendedor consideraba su hijo del corazón. Con emoción, recordó: “Él decía que vendía dulzura y felicidad, y lo cumplía todos los días”.
Así nació la historia del hombre que cambió un simple gesto por una vocación de vida: un día, al ver llorar a un niño que no podía comprar un cubanito, decidió regalarle uno. Desde entonces, Don Rojas no dejó de repartir sonrisas por las calles del centro tucumano.

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