Crimen de Érika Álvarez: las incógnitas en las que sigue trabando la investigación
A días del hallazgo del cuerpo, la causa acumula dudas clave sobre el lugar del asesinato, el traslado, los celulares y la posible participación de terceros.
- Volanta: Causa abierta
A medida que avanza la investigación por el homicidio de Érika Antonella Álvarez, el expediente suma allanamientos, peritajes y secuestro de vehículos, pero también deja al descubierto una serie de interrogantes centrales que la Justicia todavía no logra despejar. El foco está puesto en reconstruir las últimas horas de la joven, determinar el escenario del crimen y establecer si hubo más personas involucradas en el hecho.
Los puntos clave que aún investiga la Justicia
¿Dónde y cuándo fue asesinada Érika Álvarez?
El lugar del crimen sigue siendo una incógnita. Inicialmente se apuntó a una vivienda ubicada en Frías Silva al 1300, donde la joven habría ido a encontrarse con Felipe “El Militar” Sosa. Sin embargo, otra propiedad de Santo Domingo al 1100 quedó bajo sospecha tras hallarse elementos compatibles con el atado y ocultamiento del cuerpo. Tampoco está definido el momento exacto del hecho: los peritos estiman que pudo haber ocurrido entre el miércoles 7 y el jueves 8.
¿Cómo fue trasladado el cuerpo?
Los investigadores sospechan que el cadáver habría sido movido en una camioneta. Por ese motivo se secuestraron varios vehículos pertenecientes a las empresas de seguridad vinculadas al imputado. Además, se analiza el recorrido de una VW Amarok que fue trasladada a Buenos Aires al día siguiente del crimen y luego incautada en Pilar.
¿Se tomaron muestras biológicas para pericias genéticas?
Sí. El Ministerio Público Fiscal recolectó muestras en los domicilios allanados y se aguarda el informe pericial para confirmar si son aptas para realizar análisis de ADN que permitan aportar datos concluyentes.
¿Qué pasó con el celular de Érika Álvarez?
El dispositivo nunca apareció, pero mediante una herramienta tecnológica solicitada por la querella se determinó que podría recuperarse información relevante. El estudio técnico comenzaría en los próximos días y podría aportar mensajes, audios, fotos y videos.
¿Qué pueden aportar esos datos a la causa?
La familia señaló que Érika tenía la costumbre de registrar sus actividades en el teléfono, por lo que el contenido digital podría resultar clave para reconstruir sus últimas horas y confirmar con quién se reunió.

¿Qué ocurrió con los celulares secuestrados a Sosa?
Trascendió que se inició el análisis de uno de los dispositivos del imputado, el que utilizaba con fines laborales. El teléfono quedó bloqueado por un error en el PIN, y no se informó oficialmente si fue desbloqueado antes del cambio de defensa.
¿Podría haber más personas implicadas en el crimen?
Esta es una de las hipótesis más sensibles. Los familiares reconocieron que Érika mantenía encuentros con terceros coordinados por Sosa, aunque no está confirmado si uno de esos encuentros ocurrió el día del crimen. De comprobarse, la Justicia deberá establecer si hubo participación directa o encubrimiento.
¿Cuál es la situación personal de “El Militar” Sosa?
El acusado está divorciado, pero mantenía una relación con Justina Gordillo, empleada judicial. Su detención generó sorpresa en su entorno laboral, donde fue descripta como una persona de perfil bajo.
¿Sosa contó con ayuda para mantenerse prófugo?
No hay certezas, aunque los investigadores analizan si recibió colaboración o información que le permitió permanecer oculto durante varios días en Buenos Aires.
¿El crimen está vinculado al narcotráfico?
Por el momento, el móvil del homicidio no fue determinado. Surgieron líneas relacionadas con el narcotráfico, aunque no se confirmó la apertura de causas en fiscalías especializadas ni la intervención de la Justicia Federal.

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