Cómo la educación sexual desde temprana edad puede cambiar la vida de los jóvenes
Una especialista asegura que hablar de sexualidad no adelanta el inicio de la actividad sexual, sino que ayuda a prevenir riesgos y fomenta el respeto por la diversidad y el consentimiento.
- Volanta: Sexualidad y prevención
Hoy, 4 de septiembre, se celebra el Día Mundial de la Educación Sexual, una jornada destinada a visibilizar la importancia de brindar información confiable sobre salud sexual y reproductiva desde la infancia y la adolescencia. Para profundizar en la temática, dialogamos con Romina Mauas MN 100075, médica infectóloga, quien además cuenta con una diplomatura en educación sexual integral.
“La salud sexual es un derecho humano, y es fundamental que los niños y adolescentes reciban información adecuada antes de iniciar su vida sexual”, explica Mauas. Según la especialista, la mayoría de los adolescentes en Argentina comienza su actividad sexual alrededor de los 14 o 15 años, por lo que la educación temprana permite tomar decisiones responsables y cuidar la salud propia y de los demás.
Educar desde la infancia para prevenir riesgos
Para Mauas, la educación sexual integral (ESI) debe adaptarse a cada etapa del desarrollo. En los primeros años, se busca que los niños y niñas conozcan su cuerpo, aprendan los nombres correctos de los genitales y expresen emociones, incorporando pautas de autocuidado y respeto por los límites. A medida que avanzan en la primaria y secundaria, los jóvenes aprenden a identificar abusos y violencias, comprender los cambios físicos de la pubertad, valorar la diversidad y reflexionar sobre la igualdad de género.
“Iniciar la educación sexual desde edades tempranas no adelanta la actividad sexual, al contrario: retrasa su inicio, reduce embarazos no deseados y disminuye las infecciones de transmisión sexual”, asegura la especialista.

Rompiendo mitos y promoviendo relaciones respetuosas desde la adolescencia
Rompiendo algunos mitos frecuentes, Mauas aclara que la ESI no incentiva la actividad sexual, sino que fomenta conductas responsables. También advierte que prácticas como el sexo anal, si no se protegen, pueden transmitir infecciones, incluyendo VIH, y recuerda que la anticoncepción es responsabilidad de todas las personas involucradas.
En cuanto a fomentar relaciones saludables desde temprana edad, la infectóloga destaca que es clave enseñar respeto, consentimiento y comunicación, además de promover la igualdad de género y la aceptación de la diversidad. “Los adultos deben dar el ejemplo a través de sus propios vínculos y acompañar a los jóvenes sin invadir su privacidad, generando confianza para que desarrollen autonomía y relaciones saludables”, subraya.
La educación sexual integral, concluye Mauas, empodera, protege la salud y permite que niños y adolescentes tomen decisiones responsables a lo largo de toda su vida, reafirmando que hablar de sexualidad es un derecho y una necesidad desde la infancia.


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