Fuerte caída en las ventas de supermercados, el consumo masivo volvió a retroceder
El IPC del INDEC se ubicó en 2,5%, con un acumulado anual de 27,9%.
- Volanta: Noviembre
La desaceleración de la inflación no alcanzó para revertir la caída del consumo masivo en noviembre se registró un nuevo retroceso en el consumo masivo de 1,8% respecto a octubre pasado y 0,1% en la comparación interanual. Según datos de varios informes recientes, las ventas en volumen continúan a la baja y consolidan un 2025 marcado por la contracción del gasto cotidiano de los hogares, aún en un contexto de mayor estabilidad inflacionaria.
En noviembre, el IPC del INDEC se ubicó en 2,5%, con un acumulado anual de 27,9%, muy por debajo de los niveles de años previos. Sin embargo, esa desaceleración no se tradujo en una mejora del consumo: los hogares siguen comprando menos unidades, con tickets más bajos y una fuerte racionalización del gasto.
Consumo masivo a la baja: menos volumen, más ajuste
El informe reciente de Scentia muestra que la caída no se explica solo por precios, sino por una combinación de factores estructurales. El principal es el deterioro del ingreso real, producto de salarios que aún no lograron recomponerse plenamente tras el ajuste fiscal y la recesión del primer semestre. A eso se suma una mayor precariedad laboral y un aumento de gastos fijos que compiten con el consumo básico.
Pese a que la caída interanual fue de 0,1% (noviembre 2024-noviembre 2025) la desaceleración de la inflación no alcanzó para revertir la caída del consumo masivo. De acuerdo con el último informe de Scentia, las ventas en volumen continúan en retroceso durante el anteúltimo mes del año.
En noviembre, el Índice de Precios al Consumidor (IPC) del INDEC se ubicó en 2,5%, con un acumulado anual cercano al 28%, muy por debajo de los niveles de años previos. Sin embargo, esa desaceleración no se tradujo en una mejora del consumo: los hogares siguen comprando menos unidades, con tickets más bajos y una fuerte racionalización del gasto.
El informe muestra que la caída no se explica solo por precios, sino por una combinación de factores estructurales. El principal es el deterioro del ingreso real, producto de salarios que aún no lograron recomponerse plenamente tras el ajuste fiscal y la recesión del primer semestre. A eso se suma una mayor precariedad laboral y un aumento de gastos fijos que compiten con el consumo básico.
Como resultado, se consolida un cambio de comportamiento: compras más frecuentes pero de menor monto, menor stockeo y una clara migración hacia marcas económicas, promociones y presentaciones pequeñas. El fenómeno de downtrading atraviesa a casi todas las categorías.

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