¿Vivimos la ley de la selva en Tucumán?
Andrea López tenía 20 años y murió como pasajera de una moto de aplicación. El conductor pasó en rojo. No había control. No había reglas claras. Hubo muerte.
- Volanta: Por Rafael Bulacio
Y no es el único caso, Mercedes Guillermina Canseco, de 47 años, otra pasajera de una moto de aplicación de transporte falleció al chocar el vehículo en que viajaba con un ómnibus de la línea 109 en Isabel la Católica y Viamonte. El conductor, Rodrigo Marcelo Luna, resultó herido.
Y la pregunta es inevitable: ¿quién regula las aplicaciones de transporte en Tucumán? La respuesta, tan dura como incómoda, es esta: nadie de manera efectiva.
Las apps y especialmente las de motos, operan en una zona gris. No existe una normativa provincial clara, los municipios miran para otro lado y los controles brillan por su ausencia. No se exige de forma sistemática habilitación, seguros específicos, capacitación ni condiciones mínimas de seguridad. Miles de motos trasladan pasajeros todos los días en un tránsito ya caótico. El resultado es previsible: la calle convertida en selva.
Porque esto no fue un hecho aislado. Ya hubo otros accidentes graves y fatales protagonizados por motos de aplicaciones en Tucumán. Choques con colectivos y autos en cruces semaforizados, caídas con pasajeros, maniobras imprudentes, exceso de velocidad, motos sin seguro adecuado y conductores sin cascos reglamentarios para quienes viajan atrás. Y después del impacto, otro drama: nadie se hace cargo. Ni la app, ni el conductor, ni el Estado.
El problema no es la tecnología ni el trabajo. Las aplicaciones llegaron para quedarse y generan ingresos. El problema es la ausencia del Estado. Sin reglas claras y sin control, esto se convierte en una ruleta rusa. Y quien paga siempre es el más débil: el pasajero, el peatón, la familia que queda.
Andrea López y Mercedes Canseco hoy, son nombres propios. Mañana pueden ser otros.
Y cada muerte que se explica como “accidente”, pero no genera cambios, es una muerte doble: la del cuerpo y la de la responsabilidad pública.
Tucumán necesita con urgencia una normativa clara para las apps de transporte, y hay que replantear si se autorizan o no las motocicletas para el traslado de pasajeros, esto solo existe en el tercer mundo, en algunas naciones de América Latina, Africa y Asia, no existen en EEUU ni en Europa. ¿Con un tránsito caótico como el de Tucumán, se las debería permitir? o prohibir?
Hay que ser rigurosos, no solo en las regulaciones, sino muy especialmente en los controles. Funcionarios y pasajeros deben entender que regular no es perseguir, sino cuidar vidas. Porque cuando el Estado se ausenta, la ley de la selva deja de ser una metáfora.
Se vuelve una sentencia.


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