Arrancó el paro general del transporte en todo el país, la medida de fuerza que durará 24 horas, afecta el funcionamiento de trenes, aviones, subtes, camiones y barcos, y se hace contra la política económica del gobierno de Javier Milei. Los movimientos sociales se plegaron a la huelga y planean realizar 500 cortes de calles y organizar ollas populares en todo el país.
Está muy claro que el paro tiene motivaciones políticas y que no busca reivindicaciones salariales o mejores condiciones laborales, es contra el gobierno de Javier Milei, elegido un año atrás por casi el 56 % de los votantes. Con este guarismo le sacó al candidato del peronismo Sergio Massa casi 10 puntos de ventaja. Milei no obstante el fuerte ajuste que viene realizando, mantiene un alto nivel de aprobación según las encuestas, muy superior también, a los que se manifiestan en contra de su gobierno.
El secretario de Transporte, Franco Mogetta, calificó a la medida de fuerza como un boicot contra el gobierno. En diálogo con Radio Mitre el funcionario sostuvo que los gremialistas que declararon la huelga son “los jinetes del atraso, los pilotos de un tren fantasma, que con todos sus temas económicos resueltos, lo único que hacen es tratar de cuidar esos privilegios que fueron logrando con los últimos gobierno y que no tiene nada que ver con mejorarle la vida a nadie”
Pero la mayor indignación contra la medida de fuerza parte de los miles de usuarios a los que les complican la vida. Trabajadores, estudiantes y profesionales, desde temprano intentan sortear la falta de transporte público en un esfuerzo por cumplir con sus responsabilidades. En Buenos Aires, filas interminables de usuarios, colectivos repletos y pasajeros frustrados marcaron esta mañana el comienzo del paro. El tránsito de vehículos particulares se vio incrementado notablemente lo que provocó muchos embotellamientos.
Los choferes de ómnibus y colectivos no se sumaron a la huelga, pero anunciaron que mañana pararían.
El sindicalismo cristinista se ha sacado la careta y le declara la guerra al gobierno, justamente cuando la economía comienza a dar señales muy positivas, cayó el riesgo país, el dólar blue permanece estable, la grieta disminuye, la inflación baja, las reservas del Central suben, lo mismo que las acciones y bonos argentinos. También se ha detenido la caída del consumo y se advierte una reactivación leve en algunos sectores de la economía.
Si los sindicalistas creen que van a hacer caer al gobierno de Milei se equivocan, no es un gobierno débil, por el contrario, tiene mucha fortaleza y la mayoría del pueblo lo apoya. En cambio, la que es muy mala es la imagen de la casta gremialista que solo busca preservar sus privilegios.